domingo, 28 de agosto de 2016



LA CRÍTICA  AUSENTE  Y EL  DESPRECIO  DE  LAS  IDEAS







Luis Muñoz C
lontueypoetas.blogspot.com

 ...pensar que todo es producto de intereses, el pensamiento crítico deja  de ser pensamiento y pasa a ser un simple punto de vista.


Muchas  cosas sean dicho con respecto a la educación y todos creen arrogarse el derecho a la verdad o a la formula correcta. También están en primeras páginas los casos de PENTA, SQM, CAVAL y todas sus implicancias políticas. Y como es lógico, se dictan una serie de grandes y fabulosas ideas con el afán de solucionar estas cuestiones. Quienes mencionan estas grandes ideas, son los mismos que han estado detrás de los escritorios por tantos años, que ya todo da lo mismo. Si no existieron buenas ideas en tiempos de menos efervescencia, ahora, sinceramente hablan por hablar. En educación nadie se expresa por la calidad. Nadie dice que se entiende por calidad. En política y finanzas ni hablar. Al final de cuentas, las ideas son malas y no expresan los conceptos de fondo, en definitiva, soluciones. Crítica. Lógica. Por lo que existe desde hace mucho en nuestra sociedad, es el desprecio por las ideas. Lo real, es que existe una crisis. Crisis dolorosas y fundamentalmente en la credibilidad y en los valores que sostienen una sociedad y que se expresan en el actuar de las personas. Existirán fenómenos, casos aislados, destacados y muy creíbles, pero la que más que me impresiona, es la crisis del mundo editorial y las nuevas formas de circular de los libros, que hacen imposible la sobrevivencia de esa clase media literaria para la que escribir, era un trabajo como cualquier otro.

El escritor que es a la vez es un intelectual público parece ser una figura casi inexistente. La esfera política está hoy día despoblada de ideas globales que orienten la discusión y el diálogo. Lo que antes se llamaba pensamiento crítico, se reduce a la expresión de quejas, a la protesta o a la indignación que está tan de moda hoy día y si además no se cree en la razón, fin a la discusión. Muchos escritores parecen creer que la literatura es solo una forma elevada y sofisticada del entretenimiento o de la ensoñación, una técnica para espantar fantasmas o despertar recuerdos. Muchos creen que es una forma de ganar respetabilidad para lo cual no hay que ser irritante, polémico o denunciante, sino que hace el papel de ungüento, es pusilánime y agradecido. Los escritores hoy día han perdido valentía y solo se ve arribismo, siutiquería y falta de talento. Usan discursos armados en vez de arte, propaganda barata en vez de esfuerzo, ignorancia en vez de humildad o ganas de aprender. Nadie de los escritores, pensadores, filósofos de nuestro país plantea ideas, que te permitan cuestionarte tu vida y la de los demás. Mucho menos los políticos. Nadie se detiene a conversar constructivamente sobre los temas que podrían cambiar el destino de nuestra sociedad. No existen las ideas profundas, tampoco la crítica bien pensada. Después de Lemebel, mediocridad. Con el desprecio de las ideas, la sociedad nunca gana nada que no se merezca. Las ideas siempre son un poco subversivas, por lo tanto también un poco perversas. Mantengo la premisa de que los escritores hoy día, prefieren ganar dinero más que aportar un pensamiento a la sociedad que cuestione de verdad, nuestra postura tan pasiva e irresoluta por los acontecimientos de hoy día.

Las ideas por lo general son el resultado de una necesidad de resolver situaciones, inquietudes a nuestro pensamiento y los que disfrutan de un talento cognitivo, las dan a la luz para que ellos mismos u otros personajes más habilidosos las lleven a cabo. Allí nacen las preguntas. Las preguntas son la base del aprendizaje seguro e internalizado por siempre. Una vez aprendida una conducta, no se olvida. Una idea, una buena idea perdura en el tiempo y se hace parte del quehacer de los demás y a partir de ella, se fomenta la creatividad y el emprendimiento, tanto personal como colectivo.

¿Cómo se paga el talento?
¿Se tiene que pagar por él cuando cada vez más bienes culturales son gratis?


Tantas preguntas que atormentan al mundo nunca han sido un problema en Chile, donde las ideas no valen nada y los millonarios prefieren gastar su dinero en diputados y equipos de fútbol, y creen que Mozart es una pastelería y compran Matta porque hay que comprarlos. El mismo caso se repite en los seudos ricos del narcotráfico que invierten el dinero en la ostentación material.

Hoy estamos insertos en casos emblemáticos de creatividad contable (Dígase  falsear, adulterar, cambiar, ocultar numerales  debido  a  propuestas  inmorales  de parte  de  personas  o instituciones ). Chile cree ser un país de emprendedores cuando es un país de mandos medios. Ganan más en los diarios los editores y funcionarios, que los columnistas o reporteros por los que la gente compra un diario. Ganan más en televisión los ejecutivos que los guionistas. También ganan más los dueños de editoriales que los propios escritores. A su vez dan entrevistas, conferencias y visitan universidades, mientras el escritor firma sus libros a la salida de un teatro, en un parque o en una pequeña sala de eventos arrendada. Da lo mismo.

Es tan difícil hablar de crecimiento o de cambio, de eficiencia y desarrollo, cuando seguimos premiando al que no piensa nada distinto a su jefe y condenando a la mendicidad a los que crean, inventan, intuyen, cuentan el mundo en el que vivimos.  (Léase  crear  calidad  a través  de las  experiencias  personales). Es difícil que si seguimos despreciando las ideas, construyamos algo. Un lineamiento global del pensamiento para obtener resultados, se hace necesario a través de la escritura o literatura. Es lo que se espera de los escritores chilenos. Es lo que hacen en Chile, desprecian las ideas y se sumen en la oscuridad del pensamiento vano. Un país que se enorgullece de su poca densidad cultural y poblacional. El  desprecio de las ideas, tan presente en escritores de otrora, parece condenarnos por lo pronto, a vivir otro siglo picando piedras y esperando ver caer las frutas de los árboles. Abogando por la gratuidad de la educación y en general por las reformas que hicieran salir a Chile de lo que consideraba un excesivo individualismo

El que escribe en Chile, sabe de entrada que tiene que dedicarse al mismo tiempo a una cosa más seria. A una profesión respaldado por el cheque de fin de mes. Nada más inconsecuente que lanzar un libro a la nada, a desplegar un gran esfuerzo personal para editar un libro sin tener lectores asegurados por la editorial. Deberíamos saber que nadie es profeta en su tierra.


domingo, 7 de agosto de 2016

A veces es conveniente mirar más allá de las simples letras



La crisis moral de la república.




revisar el pasado, criticar el presente, imaginar el futuro. Un ejercicio sano, socializante, colaborativo, participativo y lleno de compromiso.




Luis Muñoz C.
http://lontueypoetas.blogspot.cl/


Tan grave son los acontecimientos actuales en nuestra pseudo debilitada democracia, que algunos temen el descrédito internacional, la pérdida de la confianza para las futuras inversiones económicas en nuestro país. También, se teme una involución, subterránea, pero latente bajo las piedras de un llamado proceso de consolidación de la República. Pues, por efecto o por defecto, quienes han ostentado el cargo de presidente, están siendo cuestionados, descalificados y de alguna manera sentada en el banquillo de la crítica de  quienes los eligieron. Es decir nosotros.

Por lo que invito a revisar el pasado, criticar el presente, imaginar el futuro. Un ejercicio sano, socializante, colaborativo, participativo y lleno de compromiso.

No es mi intención entrar en la enumeración exhaustiva de los males referidos, los que van desde el aumento de la criminalidad; los problemas de educación; la falta de relevo de los grandes hombres de las letras, de científicos y de profesionales; escasez de espíritu de empresas, entre otros. Cuando se intenta identificar las causas de  dicha situación, uno se pregunta ¿se trata de la raza, del funcionamiento de las instituciones o de la economía? El remedio, finalmente es un llamado a la fuerza social, lo que finalmente queremos, es que se convierta en una voluntad política.

Desde lejos solo se pueden apreciar los fenómenos que se desdibujan o definitivamente no se aprecian o no se quieren ver desde las alturas del poder. En el caso de Chile, estas transformaciones parecían impacientes y apresuradas. La evolución parece ser hecha a marcha forzada, en el sentido del apresuramiento que tiene la buena fragua cuando debe rendir servicio inmediato. Si bien es cierto que la dictadura de Pinochet, rompió los marcos democráticos establecidos hasta ese entonces, hoy las excusas rebasan la credibilidad y los antagonistas son tan nefastos en su proceder, como lo fueron en el periodo de dictadura, impidiendo el progreso por disputas de palabras, no de contenidos. Así se debilita cualquier avance social, destinado al progreso comunitario.

La palabra progreso insiste en formar parte de las preocupaciones de Chile sin ser sometido a interrogación alguna. Puede leerse “progreso” en escritos de diversa procedencia. Se pueden escuchar voces multitudinarias que nombran, reiteran y repiten la palabra “progreso” sin entenderla del todo. Sin embargo, tan abundante reiteración anuncia su desgaste y desajuste con la temporalidad de la mundialización.

La crítica es extensa. Primero la expone en términos de una crisis moral ocasionada por el uso de las arcas fiscales en beneficio de quienes manejan en la actualidad el poder político, económico y militar, describiendo la decadencia y la corrupción a nivel de los partidos, la industria, la administración, el retrato de los diferentes niveles de la instrucción escolar y las desastrosas condiciones de la masa laborante.

Los intelectuales de este periodo construyen su análisis y diagnóstico sobre la base de un cuerpo dado, un cuerpo que, enfermo, aparece enfermo expuesto o sobre expuesto ante la mirada de un testigo que retrata la morbidez de sus emanaciones y los desajuntes que se dan a ver ante quien sabe leerlos.



¿Que piensan los intelectuales en nuestro país?

 ¿QUE APORTAN LOS INTELECTUALES?
                                                                              


Cabe preguntarse; Por cuanto tiempo continuaremos” exaltando algunas de las más aborrecibles cualidades humanas a la categoría de las más elevadas virtudes”,….

 








Luis Muñoz C.
http://lontueypoetas.blogspot.cl/


E
stá claro que los adultos vivimos preocupados de múltiples cosas, pero convengamos que estas preocupaciones, son más bien de carácter individual, es decir; su trabajo, la salud de la familia, la economía mensual, los estudios de los hijos, la recreación, la alimentación, la vestimenta y otras cosas. El carácter colectivo, la integración social, el bien común, el compromiso cívico, está en menor escala en nuestro consciente. Podrán como de costumbre, criticar, opinar de forma divergente, menospreciar, soslayar, ser indiferente, quizás indicar difusa o abiertamente, un carácter de resentimiento social. Nada de eso, si mucho de lo otro. ¿Qué es lo otro? Preguntarse qué hacen los que de verdad pueden revertir ciertos procesos sociales. Y me refiero a instituciones y a personas involucradas a forzar un cambio natural y ansiado en el colectivo nacional. ¿Qué es lo que hacen?
Con la pérdida de las estructuras que daban forma a un poblado, también se han perdido valores esenciales en las personas. A unos la apatía los tiene desterrados a su ego y, a otros, el poder los tienen en la inconciencia propia, que nos dan las alturas. Nuestro medio ambiente se deteriora en la misma medida que crece la arrogancia humana y el poder de usurparlo de todo y, por lo tanto, puedes hacer con ello lo que quieras. Eso a nivel local. En el ámbito nacional, los estamentos gubernamentales, el gobierno mismo, no es capaz de imponer por sobre aquellas personas los derechos fundamentales de una sociedad cansada de abusos y necesitada de los espacios básicos para su desarrollo. Así mismo, las políticas en educación no apuntan de forma directa el problema de la calidad y las asesorías, carecen de la intelectualidad necesaria.     
Nadie puede proponer seriamente que las escuelas intenten tratar con acontecimientos contemporáneos como los dineros desviados de la Ley Reservada del Cobre en las unidades militares o los antecedentes en la historia reciente de las atrocidades detalladas en los medios de comunicación de masas (caso Cheyre, gendarmería, Sistema AFP). Nadie que estuviera en su sano juicio podría esperar que las escuelas de nuestro país por ejemplo, examinaran el carácter y la justificación de la guerra de boletas de SOQUIMICH, o que las escuelas trataran honestamente el aplastamiento de los recursos naturales a lo largo de nuestro país, que las escuelas analizaran de manera objetiva la invasión de los inmigrantes o que las escuelas denunciaran la represión por salir a la calle en demanda de lo mismo que ostentan los demás, es decir, del derecho a opinar y ser consultado por lo que tendrá en el futuro, mediante una carta fundamental.
Pero acaso no sea ridículo proponer que las escuelas puedan orientarse a sí mismas hacia algo más abstracto; que intenten proporcionar a los estudiantes algún medio para defenderse del asalto del aparato de propaganda masiva gubernamental – de la tendencia natural de los medios de comunicación y – la tendencia igualmente natural de importantes sectores de la comunidad intelectual a ofrecer su apoyo no ya a la verdad y a la justicia, sino  al poder y al ejercicio efectivo del poder.
Resulta aterrador observar la relativa indiferencia de los intelectuales frente a las acciones inmediatas de su gobierno y frente a su política de largo plazo, y también su frecuente disposición – y a menudo afán – por desempeñar un papel en la puesta en práctica de esa política.
Tradicionalmente, el papel del intelectual, o al menos de la imagen que este se hace de sí mismo, ha sido de un crítico desapasionado. En la medida que este  papel se ha perdido, la reacción de las escuelas frente a los intelectuales debe ser, en realidad, de defensa propia.
Las escuelas o los intelectuales también pueden preguntarse cómo cambiar esto. Pueden preguntarse, por cuanto tiempo continuaremos “exaltando algunas de las más aborrecibles cualidades humanas a la categoría de las más elevadas virtudes”, convirtiendo “la avaricia, el logro y la caución…en dioses nuestros”, y pretendiendo que “lo limpio es sucio y lo sucio es limpio, pero lo sucio es útil y lo limpio no”. Si los intelectuales se preocuparan por cuestiones como estas podrían tener una influencia civilizadora de valor incalculable sobre la sociedad y las escuelas. Si, como parece más fácil, las consideran desdeñosamente, como si se tratara de un disparate sentimental, entonces nuestros hijos tendrán que buscar en otra parte (cosa que ya están haciendo) ilustración y guía.
¿En qué páginas encontramos nuestro lugar, nosotros que hemos contemplado en silencio y con apatía como esta catástrofe cobraban forma en los últimos años? Solamente los más insensibles pueden eludir estas cuestiones.
La responsabilidad de los intelectuales consiste en decir la verdad y en denunciar la mentira. Sin embargo, hay una diferencia sustancial entre la crítica responsable, por una parte, y la crítica sentimental, emocional o histérica, por otra parte. Los críticos histéricos se caracterizan, por su irracional negativa a aceptar un axioma político fundamental, poder y dominio sin límite alguno. La crítica responsable no discute esta suposición, sino que más bien, argumente que probablemente no podremos ponerla en práctica en un momento o lugar determinado. Es hora de cambiar. Definitivamente.





lunes, 1 de agosto de 2016

NO HAY VERDAD EN NUESTRO ACTUAR



Luis Muñoz C.
lontueypoetas.blogspot.cl
losamigosdelontue@hotmail.com


                        SIMPLE. SIMPLEZA


Todos nos sorprendemos cuando se ventila algún nuevo caso de corrupción en nuestro país. También es causa de risas para otros. Nada más triste, que considerar la ignorancia como baluarte de nuestra cultura. Podemos sufrir lo inconmensurable, ser humillados hasta nuestros huesos, entregarnos en cuerpo y alma a representantes de nuestros ideales, caer desde lo más alto y agradecer al cielo por quebrarnos la columna y permitirnos vivir postrados los últimos días de nuestra existencia, con una pensión solidaria del gobierno de turno. Simple, la vida es simple. Algunos ilusos pensamos en la justicia, otros más razonables en la cárcel y la cercana posibilidad de deshacerse de ciertos males sociales que por tanto tiempo se han enquistado en los escaños senatoriales, asoma como cierta, pero la justicia se revuelca en sus propios dolores y accede a la benevolencia de los señores cuestionados. Simple. La justicia está comprada. La vida sigue en su simpleza diaria. 
También es simple el olvido, la tristeza y la alegría. Levantarnos mil veces, caer otras tantas y la vida sigue, con altos y bajos, pero la vida es simple. No hay más que eso. Podemos considerar la posición de otros connaturales, pueblos, regiones, incluso permitirnos compararnos con otros países en economía, salud, educación, tecnología, contaminación, soluciones, muertes por violencia intrafamiliar, femicidios, política, delincuencia, y un largo etc. Después, todo es simple. Pues tenemos la cultura del olvido. Nuestra historia es olvidar precisamente, la historia. He aquí algunos antecedentes para luego olvidar y, con toda seguridad, recordaran algunos y, diremos con certeza ¡ya lo sabía!
Las anteriores campañas políticas, y hablamos de mucho tiempo atrás, si bien es cierto, también recurrían al engaño y las consabidas promesas a la comunidad, hoy día son consideraciones párvulas a las actuaciones de los políticos en el presente y, como patrón de comportamiento, causa y efecto, el pueblo asimilaba estos dolores después, pasadas las elecciones. Ni uno ni otro se daba explicación. Se aceptaba. Como se aceptaba una caja de mercadería, el traslado a las sedes de votación, un zapato, un favor al club deportivo y otras cosas insulsas. Simple corrupción. Recuerdo las cuchufletas de identidad por conseguir campeonatos de fútbol en competencias regionales, una segunda propuesta de cierta organización que trabó, la primera instancia por la futura comuna, una ex alcaldesa, falsea datos y se adjudica casa por el subsidio habitacional, la junta de vecinos que dilata las cuentas del Carnaval del vino y podrán poner en la lista, casos que ud. Querido lector, conoce mejor que este desmemoriado servidor. La cosa es simple. Hay corrupción.

No podemos cegarnos, ni justificar, ni olvidar, ni correrse por la tangente o decir que no nos importa. A decir verdad, nos importa y… mucho. Porque se juega con las personas, se las humilla, se las denigra y se les trata como masa de individuos sin importancia, gente idiota y, se les da una vida al borde de eternas colas por las migajas que caen de la mesa de los señores que manejan los hilos de economía. La danza de millones de dólares con las que juegan, es una verdadera vergüenza, una atrocidad humanitaria. He aquí un listado de personajes que practican esta triste actividad, porque al parecer, es una actividad habitual mucho más significativa que su “servicio público”,  involucra a todo un país. Todos son casos de corrupción, a propósito de la mención que alguien hiciera y ratificara que Chile, no es un país corrupto. Nada más lejos de la verdad. Después de verificar estos casos,… simple. Somos un país corrupto.

¿QUIENES TEMEN PERDER EL PODER?


¿PREGUNTAS?


Luis Muñoz C.
lontueypoetas.blogspot.cl
losamigosdelontue@hotmail.com

Las siguientes preguntas es muy probable que la mayoría de nosotros se las haga de vez en cuando y, esperando respuestas podemos terminar el año y con toda certeza, las respuestas no serán las que uno quisiera o las que espera de buen agrado. Sin embargo, trataremos de responder lo mejor que se pueda cada una de ellas, antes que las cosas se tornen más oscuras para el gobierno, sus opositores y sus partidarios.



¿Qué se pone en juego cuando se anuncian reformas?
¿Qué se está arriesgando al buscar una mejor educación?
¿Qué se juega con la idea de sindicatos más fuertes?
¿Por qué no se nos concede la idea de un plebiscito?
¿Por qué la imposibilidad de una asamblea constituyente?
¿Podemos realmente cambiar las estructuras votando en las elecciones?
¿Podemos pretender que con el solo voto para elegir autoridades ejerzamos ciudadanía, expresemos lo que sentimos y participemos de establecer las reglas sociales?
¿Cuál es el  temor profundo a una mayor sindicalización que pretende la reforma laboral?
¿Qué pasa si hay algo más de equilibrio en los trabajos entre los trabajadores, entre los empleadores y los empleados?
¿Qué pasara si promocionamos el mérito y el esfuerzo institucional para provocar los cambios?
¿Qué pasa si somos nosotros, directamente, los que a través de un plebiscito votamos por leyes que cambien estructuras?
¿Qué pasa si organizamos una asamblea constituyente y hacemos la Constitución que nosotros queremos?


Primero dejemos en claro que hay personas que tienen miedo. Temor a la organización. Temor a dar explicaciones. Miedo a una ciudadanía informada. Miedo a perder el poder.
En Chile un alto porcentaje de los trabajadores gana hasta 260 mil pesos mensuales. Sera posible que ese trabajador o trabajadora, que apenas puede sobrevivir cada mes, que viaja en transporte público, que de acuerdo a las estadísticas vive lejos de donde trabaja, piense además en un ideal de país. Que participe haciendo ciudadanía. Que se junte en su unidad vecinal para discutir lo que pasa en su barrio y exigirle a su Alcalde soluciones a sus demandas.
Que podemos esperar de un salario mínimo que está fijado por debajo de la línea de pobreza. Donde el sueldo mínimo no alcanza para salir de la pobreza. Ese sueldo exiguo se convierte en vida, es una herramienta de control. Es un desincentivo permanente a hacer país. Es la fórmula para mantener el statu quo. Es el ideal para mantenernos callados en nuestros trabajos y en nuestras casas. Es perfecto para no alcanzar a cuestionarse nada.
Si está esperando una respuesta para cada una de las preguntas, deberíamos manejar el concepto de colectivo, que es mucho más que la fuerza individual. Todo esto nos lleva a una comunidad de personas, pues es allí donde se piensa y se discute el trabajo y lo que queremos de él. En comunidad se mejora el entorno, podemos hablar de lo buscamos de una escuela y que estudiante queremos y necesitamos para nuestro país. En lo colectivo se hace fuerza y presión. También en lo colectivo se hace política.

Por esta misma razón hablar de colectivo, la sociedad, la ciudadanía, la masa, la gente, la calle, el vulgo, el pueblo, los proletas, los obreros, se hace sospechoso. Nos quieren convencer que solo el esfuerzo individual posibilitara cambios sociales, cuando estos son innegablemente de carácter organizacional, masivo. Y…ahí está el peligro de hacer las reformas que nos permitan construir una sociedad civil plena. Porque esto significa perder el poder y reconocer que nosotros también podemos y debemos tomar decisiones. En mi opinión…., ciertos señores no quieren perder el poder

NUESTROS VALORES SOCIALES, ¿ESTÁN EN JUEGO?

¿SE TERMINA LA SOCIEDAD CIVIL?

Luis Muñoz C.  
lontueypoetas.blogspot.cl

No es bueno abrir heridas tan profundas, ni tan dolorosas, ni meramente olvidadas, pues los rencores, los dolores, los sufrimientos y tanta perdida social, cultural y civil, nos compromete sentimentalmente con la historia, la misma historia que algunos quieren cambiar con comportamientos oscuros e infidelidades frente al pueblo. Durante los años de la dictadura, se habían perdido casi todos los valores que daban un fundamento sólido a un vivir y que existían hasta ese tiempo; el amor a la patria, el sentido cívico, el espíritu de sacrificio y el impulso heroico, el orgullo y el sentido del honor. Sin mencionar el deterioro de la inteligencia evolutiva y participativa de los que dan vida a una sociedad.

Hoy, las situaciones tienen claras señales de confrontación ideológicas y que solo tienden a la confusión y al alejamiento de la opinión de pública hacia los políticos, lo cual hace que se pierda el papel de responsabilidad delegada hacia ellos. Es una verdad irrefutable de que sería preferible vivir en un mundo pacífico y leal, pero las pasiones naturales no lo permiten y quien cumple un análisis equivocado de las fuerzas reales, de los comportamientos y de las leyes está destinado a desplomarse.

El valor de las personas está determinado por su acción cívica y política. Por su opinión y participación y no es dable considerar una persona ajena a los acontecimientos de una sociedad que se ve polarizada por un cuerpo que ejerce la mayoría de las opiniones. Se necesitan los cambios, son una constante en las sociedades que se modernizan bajo la mano del estado y de los gobiernos que interpretan a la mayoría y, cuando se habla de mayoría, nos referimos al pueblo, al que muchas veces, demasiadas diría yo, es inconsulto y es una exigencia imperiosa para regenerar y renovar la vida política, pero este debe imitar el comportamiento de los grandes hombres contemporáneos y del pasado.

El político no debe ser guiado por etéreas doctrinas teóricas, sino por la aguda conciencia y el sentido de la historia, pasada y contemporánea. Así podría tener una buena ocasión para efectuar un cambio. La política no puede ser separada del valor que significa actuar de manera libre y consciente, esto es de la virtud civil.

El hombre está constituido por un manojo de potencialidades, que se actúan en la historia. Es un ser frágil que necesita asegurarse de todo, especialmente cuando los tiempos tienen una dura configuración. Debería tener la capacidad de cambiar, pero sigue apegado a sus hábitos y sus comportamientos.

Los hombres han sido iguales a sí mismo y, en su comportamiento, no conocen otro bien que la utilidad privada. Pero sobre todo, y así está descrito en el comportamiento civil, deberían abstenerse de las pertenencias de los otros, por que los hombres olvidan más rápido la muerte de padre que la pérdida del patrimonio. De esto se podrían dar infinitos ejemplos y mostrar cuantas paces, cuantas promesas han sido hechas ineficaces y vanas por la infidelidad de aquellos que  ostentan banderas partidistas y se vanaglorian ser representantes de la masa votante. Sin duda alguna, y podrían encontrar una serie de excusas, datos estadísticos, cuadros sinópticos, ejemplos de personeros emblemáticos, datos históricos del pasado y del presente, pero seremos más virtuosos si somos capaces de reconocer nuestra caída y darnos el tiempo para ejercer el cambio. Esto es placebo. Cómoda holgazanería social. Parasitismo social. Esto es el desgaste: al principio puede curarse fácilmente, pero es difícil de reconocer; después es difícil de curar.

Somos cristianos por anastomosis y acudimos a su cívica utilidad solo por conveniencia. La llegada del cristianismo ha desarrollado una función negativa en la historia, por que ha hecho a los hombres menos viriles, induciéndolos a la mansedumbre, a la resignación, a la
desvalorización del mundo y de la vida terrena. Quizá deberíamos reconocer una mención al respecto, “la religión nos adormece, es el opio de los pueblos”. Aunque sí cumple una función importante, que es la de mantener la unidad del pueblo en el nombre de una fe única.


Los seres humanos están acostumbrados a conducirse de una cierta manera y son renuentes en abandonar su modo de ser. (Somos un pueblo de mala memoria) Así ocurre que mientras los tiempos varían impetuosamente, el hombre no está en condiciones de cambiar a sí mismo. Verdadero o falso, este artículo quiere dejar en claro que los tiempos de los grandes políticos, han llegado a su fin y con ello, el fin de la sociedad cívica por excelencia.

lunes, 18 de julio de 2016

PARA PENSAR. DISCERNIMIENTO

FILOSOFÍA. LA MANERA DE PENSAR.

Luis Muñoz C.
CONSUME, ACEPTA, ENAJÉNATE, IGNORA, OBEDECE, SUBORDÍNATE,PRODUCE, VOTA, CUESTIÓNATE, PROFUNDÍZATE, LIBÉRATE, CONOCE, REVÉLATE, CREA, RAZONA, DECÍDETE.


Ya hemos comentado la falta de claridad en el lenguaje que nos afecta y así mismo, la comunicación, la fluidez de la lengua. También, hemos denunciado la ineficacia de los planes de lectura masiva y de agrado en nuestra sociedad. Así mismo, el desprecio de las ideas y ante esta situación, es claro que la gente común no se detiene a pensar, ni tampoco a cuestionar los acontecimientos de los cuales somos parte, para beneficio o para perjuicio. Todos estamos involucrados sin excepción y, somos responsables por ello.
Necesitamos un lenguaje y un razonamiento, para cuestionar los supuestos que operamos. Se nos crea un drama personal y social, cuando nos hacen falta estas habilidades reflexivas, críticas, que no se heredan, que no son genéticas, sino, culturales. He aquí un tema a considerar en el currículo educacional. Muchos de los docentes activos, dicen que su proceso de enseñanza y aprendizaje, está orientado a que el alumno “piense” y obtenga sus propias conclusiones ¿?. Los resultados de esta impronta, nos tiene muy alejados de una educación aceptable. Ciertamente no hay que ser especialista, así solo creamos tecnócratas  y rigidez en el hacer y en el pensar. Hoy, la sociedad se relaciona con la caída de una determinada manera de ver el estado, la sociedad civil, la comunicación, la participación y, la tecnología, que juega un rol muy importante en esto. Lo complejo en este mundo moderno, es que la tecnología está extraordinariamente desarrollada y sigue su curso inexorable, pero al mismo tiempo pareciera que estamos más solos que nunca. Finalmente este tipo de reflexiones están más cerca de lo filosófico y  muchos no comprenderemos el rol que estamos jugando en esta serie de crisis generadas por nosotros mismos. Nuestra avaricia, nuestro egoísmo, nuestro poder, nuestra ceguera, nuestro individualismo y nuestro nepotismo, nos dificulta el comprender el rol de la comunicación y el lenguaje tienen que ver con la crisis política que vive Chile, con la rabia, la frustración y la desconexión, con la élite, el poder y la política.
Los filósofos, los pensadores antiguos representan el origen y la simpleza del pensamiento, pero al mismo tiempo la profundidad. Lo que hace la filosofía es plantearte preguntas, a que puedas generar ciertas interrogantes y tener un abanico de posibilidades, para tomar mejores decisiones. Hoy, la filosofía parece ser un lujo intelectual.
La filosofía, está casi siempre asociada a los momentos de crisis, por lo que, las guerras y los grandes conflictos son momentos de gran efervescencia filosófica. En Chile no hay época de oro a idealizar, a diferencia de los países europeos que tienen una nostalgia constante. En cambio en Chile, no hay un pasado al que mirar, sí, hay una mirada de hambre y de futuro. Dicen que la filosofía es inútil, pero las matemáticas, a cierto nivel, también son inútiles.


Deténgase un momento a pensar, a pensar un poco más allá de lo meramente acostumbrado. ¿Cuántas cosas cambiarían si solo les dedicáramos un poco más de tiempo? ¿Qué lecciones podemos aprender de todas nuestras vivencias, y como aplicarlas a la nuevas experiencias sociales? Y lo que es más importante. ¿Estamos haciendo lo correcto con nuestras decisiones? ¿No sentimos conforme con nuestra participación? ¿Y qué tan interesado estoy, en lo inmediato, en el proceso de la reforma constituyente? Piénselo.





BUSCANDO LA CALMA A TRAVES DE LAS PALABRAS

                                          CALMA DEL PAISAJE            RIO CLARO. PANCHO PARA LA PATA                                     ...